¿Qué es la radiofrecuencia corporal?
La radiofrecuencia es un tratamiento destinado a combatir la celulitis y la flacidez: su objetivo es mejorar la calidad y consistencia del tejido afectado.
La radiofrecuencia es una técnica mediante la que se corrige la textura de la piel, la flacidez y el volumen. Mediante la radiofrecuencia se estimulan los fibroblastos a través de calor intradérmico, de forma que se consigue la regeneración de colágeno se mejoran los tejidos y la elasticidad de la piel.
Esta técnica permite atravesar la dermis de forma no agresiva, sin dañarla y acceder a las capas más profundas de la piel consiguiendo un efecto rejuvendor.
La aplicación de la radiofrecuencia consigue un calentamiento profundo y óptimo de la piel que provoca un tensado de las estructuras del tejido conjuntivo (efecto reafirmante), al mismo tiempo que una vasodilatación y drenaje de los depósitos grasos al sistema linfático (efecto reductor).
Se activa la circulación de la zona a tratar, el sistema linfático y el sistema arteriovenoso, aumenta el drenaje linfático y la vascularización.
El efecto es visible desde la primera sesión.
Es un tratamiento eficaz, no invasivo y cómodo para el paciente, pues no supone ningun impedimento para la realización de sus actividades cotidianas.

Método de aplicacion de la radiofrecuencia y tratamiento
Para la aplicación se utiliza un dispositivo emisor de radiofrecuencia que genera una gran elevación térmica tisular, y determina la inmediata contracción de las fibras de colágeno en las capas profundas de la piel. En una segunda fase, durante los meses siguientes, induce un proceso de formación de nuevo colágeno, que producirá un rejuvenecimiento progresivo y duradero de la zona tratada.
En función del equipo de radiofrecuencia que se utilice, puede requerirse anestesia tópica o local, aunque con los equipos más recientes no es necesaria ningún tipo de anestesia.
Se trata de un tratamiento ambulatorio en el que no se debe permanecer en la clinica internado y no requiere ningún tipo de vendaje. La mayoría de los pacientes vuelven a su actividad normal inmediatamente después del tratamiento, en ocasiones con una mejoría ya visible.
En algunos casos se puede experimentar un leve enrojecimiento de la piel que sule desaparecer rápidamente.
No se necesitan cuidados especiales tras el tratamiento, y la única precaución que se debe tomar es la de utilizar protección sosar durante los 15 días siguientes al tratamiento. |